El Puente de Alcántara necesita nuestra ayuda

Aunque todo monumento del patrimonio histórico es valioso e irremplazable, hay algunos que además son únicos por más de un motivo. Uno de estos es el puente de Alcántara que todavía, casi 2.000 años después de su construcción, continúa sirviendo a su función original de dar paso entre las dos márgenes del río Tajo. Construido por motivo utilitarios, es una joya de la técnica romana, con esa belleza propia de la ingeniería antigua, y como tal ha sido elogiada por autores de lo más diverso. Es una de las perlas del patrimonio nacional español y uno de los iconos de ese legado romano que siguió entre nosotros cuando Roma hubo desaparecido.

 

 

El puente de Alcántara es buena muestra de una civilización cuyas construcciones siguen asombrando, habida cuenta de sus muchos menos medios materiales y técnicos que ahora. Pero ni siquiera lo que se hizo para durar pervive siempre, sobre todo si no se cuida. Y por eso, por desgracia, el puente de Alcántara está adquiriendo en nuestros días una nueva carga simbólica: la de los monumentos que se deterioran año tras año por el abandono de las administraciones que debían velar por ellos.

Toda una serie de colectivos locales vienen denunciando desde hace años tal abandono, sin obtener otra cosa que buenas palabras, si acaso. Cuando en 2018 nació la celebración del Día de la Romanidad, se marcaron tres objetivos para la misma y uno de ellos era precisamente la puesta en valor del patrimonio legado por los romanos. Por eso, desde el Día de la Romanidad no podemos por menos que recoger y hacernos eco de esa petición de socorro para que el puente se atienda como merece.

 

 

El puente de Alcántara es patrimonio nacional aunque merece serlo de la Humanidad. Ha inspirado a grandes escritores y ha fascinado a ingenieros ilustres. Y es parte de la herencia cultural que estamos obligados a preservar y trasmitir a las generaciones futuras. Por eso, desde el Día de la Romanidad nos unimos a la demanda de que las administraciones, tanto a nivel regional como nacional, asuman sus obligaciones. No pueden seguir huyendo de ocuparse de su reparación y mantenimiento. Porque, con solo buenas palabras, no podremos regalar otros 2000 años de vida al venerable puente de Alcántara.

 

 

 

 

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